Mostrando entradas con la etiqueta Girasoles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Girasoles. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de octubre de 2011

Girasoles Anisados, Laura Estremecida


Dos dedos, tres dedos, cuatro dedos y un quinto que solo es uno, en la silla flotan un par de fundas dentro del cuarto que carece de respiración, una navaja oxidada cae desde mil pies y te quiere partir, pero esta no te va dejar morir tan fácil.
Dos, tres jalones mas, solamente tres mas de este fuerte… ¡cinco, seis… doce… dieciséis! No puedo controlarlo es tan fue…

Otoño clava sus letales raíces sobre primavera. Histérica primavera muere desde una altura de cinco pisos, mientras un globo de plomo eleva a setenta personas sobre el.
La calle tan oportuna como siempre está dejando llorar al cielo sobre mi, sobre el césped y el asfalto, mejor! Así no se secará tan rápid… ¡1, 2,3… 5, 8… 13, 21!
Amanecer llena de necrosis el firmamento dejando a la luna con un ataque de hipotermia que le durará unas cuantas horas. Desde el suelo indistinguible y negruzco, salen miles de ojos atentos a la llegada de amanecer, ojos blancos sin pupilas llenos de expresiones sigilosas y atentas.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Girasoles


Dos girasoles puestos en un cielo totalmente blanco, dos girasoles que cuando estallan se ponen rojos y los girasoles parecieran llevarte dentro de ellos al quedarte mirándolos en cada oportunidad. De eso me di cuenta a la sexta vez que me perdí dentro de tus hipnotizantes ojos. Tan dulce te mueves pero tus ojos se quedan totalmente abiertos y fijos como si me atrajeras solo con tenerlos de esa manera sobre mi psiquis.
Y vuelas, no paras ni quieres parar de volar, y mientras más te miro mas te concentras en mi, mas te concentras en estar controlándome con tan solo una mirada. Te gusta usar esos ojos tan privilegiados que expresan tu alma absorbente de energía sobre de las demás.
No poco después mi mente se va apagando, lucho con la oscura noche que me deja noqueado por leves pero tortuosos segundos, me voy apagando mientras te miro al desvanecerme, hasta que acabo por caer y ver solo tus pies en la tierra, que siente, al convulso que esta totalmente acabado y postrado en ella.
No desaprovecha ni un segundo y ella al saber que ya el no sabría de nada de lo que pasaría, empieza a bombear el corazón apresurada, antes que su reflejo no pueda dar más, y a su sol abierto, radiante le da lo que ella se le pegue la gana.